martes, 6 de octubre de 2015

«Rostro, palabra y memoria indígenas: el occidente de México, 1524-1816», Rosa H. Yáñez Rosales


De interés capital para comprender las dinámicas indígenas actuales en el occidente del México, y sobre todo, cómo dieron personalidad histórica a la zona metropolitana de Guadalajara; este libro es una magnífica aproximación a los tiempos fundacionales de la urbe tapatía.

Texto contraportada:

Rostro, palabra y memoria indígenas: el occidente de México, 1524-1816
Rosa H. Yáñez Rosales
Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS)
1a. edición, 2001, pp. 335
Distrito Federal, México

miércoles, 16 de septiembre de 2015

«Guadalajara violenta», Jorge Curiel García


Novela que, a la manera de autores como Cecilia Robles, traducen en añoranza por una ciudad tapatía más pueblerina. Sin empacho, el profesor jalisciense Curiel anhela que «vuelva a campear con lustre y orgullo el buen nombre de nuestra tierra.» Desde luego, es estigmatizar a sus cinco millones y medio de habitantes por igual, pero es un reflejo interesante que ya documenta cómo en la década de los años 1960 del siglo pasado la urbe estaba padeciendo cierta y creciente descomposición social.

A manera de prólogo por el autor:

Esta es mi primera novela. La escribí, más que pensando en el éxito literario, por la presión de ese otro “animal" que llevo dentro y que no me deja en paz ni un momento. En mis ratos de ocio me obligó a escribir algo sobre la segunda capital de la República. Había en alguna forma que externar su desacuerdo con la actual ciudad tapatía de la que he estado enamorado desde los años cincuenta; pero ahora ese amor se ha traducido en celo constante por su coquetería urbanística, el maquillaje, su estatura desequilibrada, el descuido de su imagen positiva y temperamento cada vez más violento. He ahí el motivo de mi temática.

Guadalajara violenta
Jorge Curiel García
Editorial del Magisterio Benito Juárez
1a. edición, 1979, 177 pp.
Distrito Federal, México

«Y apenas era miércoles», Martha Cerda


La Luciérnaga Editores (bilingüe)
2a. ed. 2004, 83 pp.
Guadalajara, Jal.


Joaquín Mortiz
1a. ed., 1993, 84 pp.
Distrito Federal, México

Es uno de los primeros relatos (que la autora denomina «novela», de no más de 80 páginas efectivas en tipos grandes) sobre el tema de las explosiones en el sector Reforma, de la ciudad de Guadalajara, en 1992. Apareció en 1993 y quizá por esa premura no fue mejor elaborado el argumento; en redes sociales se le maltratata con amargura tenaz, pero el prologuista de la edición de 2004 es condescendiente. Como sea, una editorial tapatía consideró hacer una segunda edición en el año 2004, en un libro bilíngüe, de modo que se lee en español e inglés.


En interiores, en el prólogo:

Y apenas era miércoles es una novela testimonial, de denuncia, vigorosa, valiente y muy estremecedora. Tiene dos planos: el documental, que como fuente tiene los reportajes que se realizaron en los periódicos de la localidad, en el (sic) radio y en la televisión. El otro plano es el de la ficción donde personajes imaginados representan diversos sectores de la sociedad tapatía. Un ejemplo son las dos hermanas, Rosa y Amalia, pertenecientes a una sociedad tradicional: solteronas, refugiadas en la religión. Otra mujer liberal es Rosaura, que para poder progresar necesita venderse, y a los 25 años es la amante de un funcionario. Martha le rinde un homenaje a la prensa radiofónica con el personaje de la reportera Carmen. La radio se convirtió en interlocutora con el pueblo en esos momentos tan aciagos. Su esposo, Alejandro, médico, simboliza la respuesta atingente que dieron los centros de salud.

Pero lo más determinante en su denuncia fue llamar por sus verdaderos nombres a los principales responsables de esta tragedia: a Carlos, el presidente, Guillermo, el gobernador y Enrique, el alcalde.

Durante toda la obra se extiende un simbolismo real objetivo y también ideal y subjetivo: la Semana Santa, que evoca para los cristianos la pasión y crucifixión de Cristo con la esperanza de la resurrección. Como en la novela sugiere Martha Cerda, “Nunca se habían visto tantas coronas de espinas en Guadalajara, ni tantas dolorosas, ni tantos ladrones buenos y malos”, y en Guadalajara “Nuestros muertos no resucitaron. Ni siquiera tantito.”
Prof. Víctor Manuel Cuéllar Luna

Y apenas era miércoles
Martha Cerda
Joaquín Mortiz (1993), La Luciérnaga Editores (2004, bilingüe)
1a. ed., 1993, 84 pp.; 2a. ed. 2004, 83 pp.
Guadalajara, Jal.

«Las aventuras de Óliver: Un paseo por Guadalajara», Silvia Quezada


Textos enfocados para público infantil, a manera de guía de sitios de interés con algún tinte literario.

A manera de prólogo por la autora:

Cómo empezó este libro

Óliver Almádez es un niño de siete años. Como muchos chicos de su edad, estudia por las mañanas. En las tardes, luego de finalizar la tarea escolar, juega videos o ve algún programa de televisión. No tiene muchos amigos, por lo que pasea con sus padres antes de que el día termine. En cierta ocasión, la mamá de Óliver pensó que los fines de semana podrían dedicarlos a conocer Guadalajara. Comenzaron por hacer una lista de los espacios dedicados a los niños; en toda gran ciudad hay un zoológico, un museo infantil, un parque de diversiones. La lista fue creciendo y los puntos de interés los llevaron a sitios que no imaginaron. La ciudad crece cada vez que vuelven a mirarla.

Las aventuras de Óliver: Un paseo por Guadalajara
Silvia Quezada
1a. edición, 2004, 74 pp.
Secretaría de Cultura de Jalisco: Emprendedores Universitarios
Guadalajara, Jal.

«Clase media deslactosada», J. Jesús Loza


Conjunto de reflexiones en un estudio-ensayo sobre la clase media, para lo cual el investigador universitario Loza se ha valido de sus observaciones en la clase media tapatía, cuyo trabajo lleva más allá y analiza a este rubro social desde sus coincidencias en diversos puntos geográficos.

En contraportada:

La obra destaca que no existen políticas públicas orientadas al desarrollo y fortalecimiento de la clase media. Por el contrario, se privilegia el apoyo a la clase alta, o bien, a la clase baja a través de programas y políticas asistencialistas y remediales, tales como los programas de combate a la pobreza que resultan ser paliativos del fenómeno, en función de que no solucionan el problema de fondo. De ahí entonces que el término "deslactosar" a la clase media, presente a lo largo del texto, haga referencia al proceso que despoja del capital primordial de la clase media, es decir del capital cultural y del valor de profesionista en el campo laboral y educativo, respectivamente. Desde esta visión, se argumenta que en las décadas recientes se ha registrado un acelerado proceso de empobrecimiento y desgaste de la clase media en México. 

Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, Rector general de la Benemérita Universidad de Guadalajara


Clase media deslactosada
J. Jesús Loza
Universidad de Guadalajara
1a. ed., 2015, pp. 250
Guadalajara, Jalisco

jueves, 23 de julio de 2015

«¿Olvidar o recordar el 22 de abril?», Juan Manuel Ramírez Sáiz y Jorge Regalado Santillán


Un ensayo más sobre los trágicos acontecimientos del 22 de abril de 1992, que provocaron explosiones a lo largo de ocho kilómetros en el sector Reforma y otros puntos geográficos de la urbe tapatía. Aunque se trata de un libro más bien teórico y quizá saturado de digresiones, tiene a su favor que ahí se recuperan expresiones y datos de publicaciones hoy desaparecidas, como los diarios Siglo 21 y Ocho Columnas, por citar algunos.

En interiores:
¿Olvidar o recordar el 22 de abril? Tres años después de acaecido el trágico suceso de las explosiones la respuesta a esta pregunta está todavía pendiente. Tanto damnificados y sociedad civil de Guadalajara como su gobierno no han tomado una posición clara ante esta disyuntiva. Y, sobre todo, no han definido los términos en que optarían por una u otra de las alternativas. Porque memoria y olvido poseen implicaciones muy distintas para una colectividad. Y ésta no puede quedar indiferente ante ellas.

La memoria colectiva es una construcción social. Consiste en un proceso activo que se basa en representaciones de un pasado común. Esta memoria se construye en la interacción entre personas: encuentra su fuente en el grupo particular en que permanece confinada. No hay memoria espontánea […] La memoria permite integrar el pasado en el presente y, en este sentido, domesticarlo. En vez de permanecer prisioneros del pasado, debemos ponerlo al servicio del presente. Porque no podemos librarnos del pasado al precio de la caza de brujas (O. Abel, o.c., 69).

La finalidad del olvido no es convertirse en amnesia de un pasado para sumergirlo y enterrarlo. Tampoco debe transformarse en silencio colectivo para seguir como antes. De actuar así, se corre el peligro de repetir y reproducir el pasado que se quiere ocultar. Y, en el caso de los errores, de cometerlos de nuevo. Por el contrario, el olvido puede implicar capacidad de admitir y superar los yerros del pasado. Porque reconociendo lo que ha ocurrido, se rompe con la continuación del pasado en el presente.

Bajo las ópticas anteriores, memoria y olvido pueden abrir en el presente otras posibilidades y mostrar otros futuros posibles del pasado (O. AbeI, o.c., 69), ya que pueden ponerse al servicio de la justicia, entonces, las víctimas y los culpables pueden llegar a un compromiso: construir condiciones nuevas que contribuyan a la restauración de la justicia conculcada. Memoria y olvido pueden tener entonces fines políticos. Esto sucede si operan como recursos sociales instrumentados que permiten encontrar una alternativa justa tanto a los recuerdos enfermos como a los olvidos cómplices (T. Todorov, 1992, 44).

¿Por qué la memoria puede tener fuerza política? Este supuesto se basa en el dato central de que la política es el ejercicio del poder. Pero éste no es tanto algo que una minoría posee (como si fuera un objeto) sino, ante todo, una relación social entre gobernantes y gobernados. Y las vinculaciones entre ambos se regulan a través de derechos y obligaciones. Por ello, la memoria de estos derechos y obligaciones posee una dimensión política.

A la luz de los considerandos anteriores, este ensayo tiene por objeto precisar el carácter, tanto de la memoria como del olvido, que acerca del 22 de abril han construido en Guadalajara los damnificados, la sociedad y el gobierno.

¿Olvidar o recordar el 22 de abril?
Juan Manuel Ramírez Sáiz y Jorge Regalado Santillán
CUCSH-UdeG
1a edición, 1995, pp. 275
Guadalajara, Jalisco

«Andares y pesares de Guadalajara en el siglo XVI / 22 cartas al rey del alcalde y regidores de la ciudad», Pedro Franco López (compilador)


Interesante correspondencia y requerimientos de la naciente Nueva Galicia y los pesares de los colonizadores en sus afanes por cimentar lo que a la postre sería Guadalajara, Jalisco. Denota ya desde entonces, cómo eran menospreciados los tenaces colonizadores y que se les negaba a veces hasta provisiones. Interesante correspondencia, que hace visible cómo ha sido la nuestra una ciudad que se ha forjado a veces contra los intereses de la capital o del extranjero. Más que supervivientes, esta urbe ha sido labrada por el espíritu de su gente en el pasado, criollos, mestizos e indígenas.

En interiores:
[...] las dificultades experimentadas por los habitantes del siglo XVI de la ciudad de Guadalajara. No fueron, como se verá, las batallas sostenidas durante la conquista, ni los cambios sucesivos de ubicación, ni las agresiones de Cortés, o las posteriores de los indómitos chichimecas, lo que más mortificó a sus errantes pobladores, sino la envidiosa actitud de la Audiencia de México, acentuada por la desesperante y desdeñosa indiferencia con que la corona española los trataba.

Cierto que las refriegas contra los indios en los primeros tiempos fueron cruentas hasta lo indecible; que les mortificó la falta de bastimentos en ocasiones como a la fecha es fácilmente demostrable debidas a las presiones que don Hernando de Cortés, o sus seguidores en pugna con Guzmán, ejercieron sobre las autoridades mexicanas para que se prohibiera todo trato con quien arriesgaba su vida por aumentar los dominios de su sacra misión.

Andares y pesares de Guadalajara en el siglo XVI/
22 cartas al rey del alcalde y regidores de la ciudad
Pedro Franco López, compilador
Gobierno del Estado de Jalisco, UNED
1a edición, 1997, pp. 135
Guadalajara, Jalisco